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¡Qué actores!: San Lorenzo fue un show

El plantel azulgrana dio un espectáculo a beneficio de un comedor infantil; un millar de personas se rió con los sketches y quedó público afuera



MAR DEL PLATA.- Diego Capria en el rol de Teté Coustarot como co conductora de un desfile de modas muy especial . Walter Montillo y Walter García transformados en un dúo Pimpinela que canta poco y hace reír mucho. Y el "profe" Enrique Polola en el papel de enano. Todo vale y todo es posible cuando se trata de dar una mano a los que más la necesitan.
Así lo entendieron jugadores y cuerpo técnico de San Lorenzo. Anteanoche le pusieron una pausa a la pretemporada y los festejos del primer título del año para encabezar una cruzada benéfica. Con guiones y producción propios prepararon la obra "Café Concert", que subió a escena en el hotel 13 de Julio, de Luz y Fuerza, y sumó más espectadores que muchas de las piezas que están en la cartelera teatral de temporada. Casi un millar de simpatizantes acompañaron la divertida propuesta de sus ídolos y, a modo de entrada, donaron alimentos no perecederos que fueron destinados al comedor infantil El Indiecito, del barrio Belgrano, de esta ciudad.
"Superó todo lo que podíamos imaginar, y eso es muy bueno", dijo el entrenador del equipo, Néstor Gorosito, emocionado por la respuesta de la gente de San Lorenzo y muchos que sin tener afinidad con el club también se acercaron para hacer su aporte solidario.
Con las donaciones fueron tan exigentes que hasta algunos periodistas pasaron un mal trago. Cordone y Capria no dejaban pasar a un cronista y un camarógrafo si el canal local para el que trabajan no colaboraba con alimentos como cualquiera del resto de los presentes.
El salón estuvo colmado. Unas 300 personas se quedaron en la puerta, sin posibilidades de ingresar por falta de espacio físico. "Hay que hacer otra función", reclamaban los hinchas, que no se querían perder el show. La idea fue conversada por Polola y el resto del cuerpo técnico y luego trasladada a los jugadores, que pronto aceptaron el desafío.
Un rato antes de la medianoche las luces del escenario vieron subir a un Polola caracterizado como un simpático monologuista de no más de 1,20 metro de altura. Sus gags fueron festejados por todos. 




Pero la platea celebró con ganas las ocurrencias de los jugadores. Lo de Montillo y García se llevó los mejores aplausos. También lo ovacionaron a Cornejo, no ya por sus gambetas y caños, sino por sus pasos de baile al ritmo de los temas de la Mona Jiménez y vestido de mujer. Fue un show. Casi tan desopilante como el que lograron, entre otros, Romagnoli, Ramírez y Orion cantando temas de Bandana.
Pero las pelucas, las polleras y las bocas pintadas fueron para todo el plantel a la hora de parodiar un desfile al estilo de los organizados por Roberto Giordano.
"La humildad de estos muchachos es un ejemplo para todos", dijo José Roberto Gutiérrez, responsable del comedor infantil que recibió cientos de kilos de comida gracias a esta iniciativa. Varios de los chicos que almuerzan, meriendan, cenan y hasta viven en la sede de El Indiecito también agradecieron a viva voz a jugadores y cuerpo técnico de San Lorenzo que, a pesar de lo avanzado de la noche, se tomaron su tiempo para firmar autógrafos y sacarse fotos junto a los hinchas que los aclamaban. Una actitud elogiable.
LEANDRO ATILIO ROMAGNOLI O LOURDES DE BANDANA?





Jueves 05 de febrero de 2004 | Publicado en edición impresa

Por Darío Palavecino 

Corresponsal en Mar del Plata 
Fuente: Diario La Nacion


Marianela Colipe


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"El tren pasa una sola vez"

martes 3 de agosto de 2004



"Por ahora pienso en San Lorenzo y en seguir trabajando en esta pretemporada, pero también creo que puede ser un momento justo para irme: el tren pasa una vez y hay que subirse". La frase, firmada por Leandro Romagnoli, resume el presente del 10 de San Lorenzo. Por un lado, se entrena para afrontar el Apertura. Por el otro, sabe que sus días en el Bajo Flores podrían estar contados.

Es que tanto el Villarreal de España como el Borussia Mönchengladbach de Alemania lo marcan de cerca. Y se lo quieren llevar lo antes posible. Los que están más cerca son los alemanes, que vía fax ofertaron 2.800.000 dólares por el 50% del pase (al club argentino le quedarían dos millones limpios).

"Sé que hay propuestas de dos países, pero las están negociando los dirigentes. Yo ya tuve malas experiencias y no quiero ilusionarme más. Hasta que no haya algo concreto, sigo pensando en este club", agregó Romagnoli. El equipo practicó en doble turno, a la espera del amistoso de mañana ante el Sub 23 de Bielsa.


Fuente: Diario Clarin

Marianela Colipe


Romagnoli: "Es feo que insulten a Gorosito"

Cuenta que el jugador lo escucha y se pone nervioso. Y dice que con Independiente se va a ver un partido abierto.



viernes 9 de abril de 2004

La realidad de San Lorenzo contrasta con la de Leandro Romagnoli, su estrella más rutilante. El equipo no gana desde hace cinco partidos (viene de cuatro empates y una derrota; la última victoria fue el 4-0 a Lanús) y navega por la mitad de la tabla: está a 9 puntos de Talleres. "No esperábamos hacer esos partidos. Por ahí, en algunos, jugamos muy bien, tuvimos muchas situaciones y no pudimos concretarlas. Pero el último, con Newell's, no... No se jugó como queríamos. Fue un partido medio raro porque hacía mucho calor y no se podía jugar. Ellos encontraron un gol, se tiraron atrás y después nos costó muchísimo encontrarle la vuelta", dijo el diez de San Lorenzo, uno de los mejores jugadores del Clausura.

Como suele ocurrir, la hinchada se la agarró con el técnico. "Es feo que lo insulten a Gorosito. Porque uno, desde adentro, lo escucha y te pone nervioso. Dicen que pagan la entrada y tienen derecho a criticar o a insultar. Pero, la verdad, a mí no me gusta. Sé que es parte del fútbol y que hay que saber entenderlo. Lo importante es que el grupo está bien y quiere salir de esta mala racha", agregó Pipi, en declaraciones a radio Rock & Pop

Pero mañana van a Avellaneda para jugar el clásico con Independiente y el conjunto azulgrana está invicto en el torneo Clausura como visitante. Lleva cinco partidos sin perder en esa condición: con 3 triunfos y 2 empates. "Vamos a ver si aprovechamos eso y podemos revertir la racha. Y volver a ganar, ¿no?". El enganche imagina "un partido lindo, muy abierto y con muchas idas y vueltas. Los dos vamos a ir a buscar el resultado porque lo necesitamos. Ojalá que sea favorable para nosotros".

Romagnoli volvió a jugar en este Clausura después de estar parado ocho meses y medio. Y lo hizo en muy buen nivel. Pero él se autoexige: "Sé que me falta todavía porque es mucho tiempo para un futbolista el que yo estuve sin jugar. Pero soy consciente de que hice una buena pretemporada, que arranqué jugando bien y que a medida que vaya teniendo continuidad alcanzaré mi verdadero nivel". Sobre el vía crucisque sufrió por las lesiones y las operaciones, Pipi reveló: "Al principio, cuesta. Tenés un poquito de temor. Pero, a medida que van pasando los partidos, eso lo vas perdiendo".

Por último, el jugador más cotizado del plantel dijo que no sabe nada del nuevo interés de Udinese de Italia por contratarlo: "Hubo una oferta el año pasado, cuando yo estaba lesionado, y quedó en la nada. Ahora, hay que esperar...".


Marianela Colipe

Se olvidaron a Pipi

Domingo 23 de mayo de 2004



San Lorenzo casi se queda sin un jugador para el partido ante Banfield, en el Sur. En el micro que salió desde la concentración en el Nuevo Gasómetro rumbo a la cancha de Peña y Arenales no estaba Leandro Romagnoli. El micro iba por Camino Negro cuando el jugador llamó por celular a Cacho Borelli. El micro se detuvo, lo esperaron y un encargado de seguridad lo llevó en su auto hasta el ómnibus. Varios se rieron por el olvido...


Fuente: Diario Clarin

Marianela Colipe

Para Romagnoli, "esto recién empieza"

El conductor del equipo de Gorosito se mostró contento con el gol, pero se quejó de la mala suerte contra Nueva Chicago.



domingo 21 de marzo de 2004

San Lorenzo lo extrañó muchísimo la temporada pasada. Se notaba que el equipo de Gorosito sufría por la falta de un conductor de sus características. Pero luego de realizar una buena pretemporada, Leandro Romagnoli se volvió a calzar la 10 del Ciclón. Y el retorno fue inmejorable: golazo de tiro libre para festejar ante Chacarita en la primera fecha. Con idéntica fórmula, el viernes ante Chicago, puso el 2-1 a favor antes del descanso. "Estoy muy contento por el gol. Pero me voy con un sabor amargo porque no se pudo ganar, que era lo más importante", dijo el Pipi.

Tardó varios minutos Romagnoli en tomar ritmo con la pelota. Pero ni bien ella lo identificó y se percató de que esa diestra la trataba con cariño, San Lorenzo facturó: a los 8 minutos, luego de gambetear a varios rivales, metió un centro preciso para Luna, que sólo la empujó. Después se encargó de hacer jugar a sus compañeros: se juntó correctamente con los volantes y asistió permanentemente a los delanteros. Con respecto a la dupla de ataque que presentó San Lorenzo, el Pipi aseguró sentirse cómodo con ellos: "Son jugadores rápidos, que tienen mucha movilidad. Además cuando uno tiene la pelota, te dan muchas opciones".

San Lorenzo dejó escapar con Chicago dos puntos importantes. Sin embargo, para Romagnoli "esto recién comienza". "Si los de arriba ganan —agregó—, quiza nos alejemos un poco. Pero no nos tenemos que caer, porque jugando así y tocando como lo hicimos, creo que esto va a cambiar". Por último, el volante resaltó la poca fortuna de su equipo: "Creo que tuvimos mala suerte. Generamos muchas situaciones pero no las pudimos concretar".


Fuente: Diario Clarin

Marianela Colipe

Romagnoli guarda esperanzas

lunes 1 de marzo de 2004

Leandro Romagnoli escuchó ese grito que lo hace gozar; ese grito que es la certeza de que volvió a jugar como quería; ese grito que es un tributo, pero sobre todo un incentivo. Iban 43 minutos del primer tiempo del triunfo de San Lorenzo ante Lanús (4-0, al cabo) y desde la tribuna visitante bajó el vozarrón unánime: "Pi-piiiii/Pi-piiiiii". Ya había hecho varias gambetas, ya había sido el autor intelectual del primer gol (definido por Patricio Ormazábal), ya había vuelto a mostrar su pique corto, su osadía de potrero forjada en las calles de Soldati. Después, llegarían más gambetas, otro pase que marcó desequilibrio para el cuarto gol, más motivos para el aplauso.

Pipi fue, en suma, la figura de San Lorenzo en la vuelta al triunfo, en el relanzamiento de la candidatura. "Jugamos un partidazo. No sólo yo. Este fue un partidazo de todos", dice el diez de este San Lorenzo candidato.

—¿Y jugando así para qué está el equipo?

—Todos queremos pelear arriba, queremos salir campeón. Y creo que jugando así, estamos en condiciones.

—¿Por qué pasan de goleados a goleadores de una semana a la otra?

—Creo que fueron partidos raros. Sobre todo el que perdimos contra Racing (0-4 en el Nuevo Gasómetro). Ellos llegaron y convirtieron y nosotros, no. Nos perdimos muchos goles. En cambio, esta vez estuvimos más precisos en la definición. Y ahí estuvo la diferencia.

Romagnoli se rompió los ligamentos cruzados de la rodilla derecha el 28 de enero de 2002, ante Racing, en Neuquén. Luego se recuperó y ganó la Sudamericana. Pero el 21 de marzo del año pasado frente a Estudiantes, en La Plata, volvió a lesionarse en esa zona. En la pretemporada regresó para jugar con su San Lorenzo. Y el sábado, en el Sur, Romagnoli se convenció de que este Pipi es aquel Pipi...

—¿Y cómo te sentís vos, tras los más de ocho meses de espera por lesión?

—Bien, muy bien. En cada partido siento que voy mejorando, que crece el rendimiento, que aumenta la confianza.

—Ante Lanús te salieron casi todas: ¿este es el Romagnoli que se verá en el Clausura?

—Eso espero. Pero más allá de lo individual, es importante que todo el equipo esté convencido de lo que quiere.

—¿Lo está?

—Sí. Lo que demostró ante Lanús después de la caída con Racing lo demuestra.


Fuente: Diario Clarin

Marianela Colipe


"Si arrancamos bien, será difícil pararnos"

viernes 13 de febrero de 2004



Miguel Bossio
Aquella noche de marzo, ante Estudiantes en La Plata, el último crack de San Lorenzo oyó un «4crac interno. Lo sintió en su rodilla derecha y le dolió. Mucho. Muchísimo. Pero no le dolió en el alma como la tarde de noviembre que debió ver desde su casa y por TV cómo su San Lorenzo caía ante Boca 1 a 0 y se despedía del título del Apertura. "Durante todos esos meses en que duró la rehabilitación, sufrí mucho, pero creo que nunca como esa vez que San Lorenzo fue a la Bombonera. Me hubiese encantado estar, ayudar al equipo. Lo miré con una impotencia y una rabia que pocas veces había sentido", confiesa, con voz dolida, Leandro Atilio Romagnoli.

Es un mediodía cualquiera en Mar del Plata, ciudad que en este verano revalidó ampliamente su apodo de «4La feliz. Fue allí donde San Lorenzo hizo la pretemporada que lo llevó a ganar el pentagonal. Fue allí donde él comprobó, en esos 30 interminables días, que ya está para volver. Para jugar. Para deleitar. La rodilla derecha, ésa que le jugó dos malas pasadas en su carrera, está totalmente dispuesta a acompañarlo en su próximo objetivo: volver a ser de nuevo «4el chico 10, el Pipi.

"Pensé que no iba a llegar nunca el día en que pudiera jugar de nuevo", señala sentado en un amplio sillón. Lo cierto fue que ese momento llegó, 299 días después de la «4maldita lesión. Esta vez, la reaparición ocurrió en Salta, una noche de enero en la que San Lorenzo venció 3 a 0 a Independiente: el santo más esperado de todos entró en el segundo tiempo y anotó el tercer gol, que más que gol fue un golazo.

"Me acordé de mi familia, de mis compañeros, del cuerpo técnico, del doctor Crespo y el kinesiólogo Macagno, de todos los que me quieren bien y que me deseaban un regreso así, como mi novia Celeste o mis amigos Polilla y Sebita", cuenta, como si ya hubiesen pasado años y no días de aquella noche salteña en que se dio cuenta de algo: "Hasta esa noche no veía la hora de volver a ser el de antes. Soñaba y me ilusionaba con eso casi todo el tiempo. Sabía que estaba cerca y ahí, contra Independiente, me di cuenta de que tan lejos no estaba, de que podía volver a ser el Pipide siempre".

—Salvo esa molestia que sentiste contra Boca, anduviste muy bien en el verano, sin dolores, entrenándote a full. Pero, al sufrir dos veces la misma lesión, ¿te quedó alguna sensación de temor?

—No te voy a mentir... Dos lesiones en la misma zona hacen que inconscientemente quede flotando un poco de miedo. Pero tengo la tranquilidad que me dan los médicos y la confianza de todo el plantel para recuperar de a poco mi nivel e ir sintiéndome totalmente seguro. No me pongo tiempos ni decir tal o cual día volveré a ser el que fui. Creo que tomará su tiempo, lógico, pero ojalá sea lo antes posible...

—Tu "reaparición" oficial será contra Chacarita, en el debut del Clausura. Sabés que te aguarda una gran ovación, ¿no?

—Y... sí, creo que la gente me va a recibir muy bien. Ya me demostró su afecto en la despedida del Beto Acosta. Y eso que entré apenas un ratito, sobre el final...

—¿Creés que esta ausencia tuya te quitó algo del prestigio que habías conseguido antes de la lesión?

—Me parece que el prestigio que me habían dado los tres títulos y la Selección lo mantuve. No me parece que tenga que volver a empezar. Sí tendré que ocupar nuevamente espacios que yo tenía, como la Selección o como la posibilidad de estar en el candelero para un posible pase a Europa.

—¿Y con qué chances te ves vos de empezar a recuperar esos espacios?

—Dependerá mucho de cómo ande el equipo. Y yo creo que San Lorenzo puede andar muy bien: el 2004 puede ser nuestro año... Tiene que ser nuestro año. En el torneo anterior nos faltó algo de suerte.

—San Lorenzo amaga con ser uno de los equipos más ofensivos del torneo...

—Sí, porque Pipo, más allá del esquema que decida aplicar, siempre nos manda para adelante. Nos dice que ataquemos, que lleguemos, que arriesguemos. Y yo coincido con él: así vamos a ganar más de lo que podemos perder.

—¿Te gustaría jugar en un esquema con doble enganche?

—Sí, porque tendría más gente con la cual jugar. Montillo condujo a San Lorenzo en el torneo anterior y no le fue nada mal. Y Cornejo tuvo un verano brillante, así que fútbol no tendría por qué faltarnos.

—¿Tus compañeros te comentan que te extrañaron mucho?

—Me lo dicen. Pero más los extrañé yo a ellos. Y a Gorosito, que recién ahora lo empiezo a disfrutar como técnico.

—¿Ves un San Lorenzo campeón?

—Me lo imagino.

—¿De qué dependerá, Pipi?

—De que no nos ocurra como a principios de 2003, en el Clausura, cuando nos daban como candidatos y dejamos bastante que desear. Esta vez será fundamental el primer tramo del torneo: si jugamos bien las primeras fechas, será difícil pararlo a San Lorenzo. 


Fuente: Diario Clarin.

Marianela Colipe

Con ustedes, una derecha de lujo

El Pipi Romagnoli no sintió los 299 días sin fútbol: jugó 20 minutos, exigió y metió un golazo. "Me siento rápido. La pretemporada me viene bien", confesó. 




S ALTA (ENVIADO ESPECIAL). Fue poco, pero gracias por el fútbol. Leandro Romagnoli sólo estuvo en cancha 20 minutos contra Independiente, pero en Boedo generó sonrisas por doquier. El Pipi volvió a pisar una cancha después de 299 días y eso ya genera placer, alegría, disfrute, en el nombre del fútbol. ¡Y encima metió un golazo! Maravilla pura.

El Pipi está de vuelta. Tendrá que empezar a tener minutos de juego, es cierto, pero ya es parte del pelotón de Pipo Gorosito para el duro año que se viene. Desde marzo del año pasado, cuando se lesionó el neoligamento de la rodilla derecha, que se lo extraña. Aunque los pibes que lo reemplazaron rindieron bien (sobre todo Montillo), pese a que los que se vienen también prometen mucho (golazo de Cornejo anoche, pisadas de lujo del Pipi García también en Salta), la magia de Romagnoli es clave para San Lorenzo. Los minutos de juego que tenga durante el verano resultarán clave para que llegue en óptimas condiciones al Clausura, pero al menos ya va avisando que quiere tomar vuelo cuanto antes. Aunque contra el Rojo estuvo poco tiempo en cancha, se encargó de volver a ponerse en el candelero: con un tiro libre exigió a Albil, cuando San Lorenzo ya tenía el partido completamente controlado. ¡Ja! Eso fue como para avisar, porque en el último segundo reglamentario clavó un golazo, abriéndose dentro del área ante la marca de Damiani y definiendo al palo que defendía Albil. ¡Bravo! Como buen artista, dedicó su obra: corrió hasta el banco de suplentes, saludó a Pipo, al doctor Miguel Angel Crespo y a Jorge Macagno, el kinesiólogo. "Les dediqué el gol porque me ayudaron mucho para recuperarme, lo mismo que mi familia, mis compañeros y mi novia", confesó el Pipi, que terminó como doble enganche con el otro Pipi (García), como para probar que la dupla con Walter Montillo tiene muchas chances de salir al ruedo.

"Volver después de tanto tiempo y meter un gol no se da todos los días. Estoy contento porque quedaron atrás ocho meses y medio de estar parado", reconoció. No es para menos, Pipi. Tuviste una vuelta a lo grande.


Jueves 15 de enero de 2004
Fuente: Ole

Marianela Colipe




Estrellas de mar

El Pipi Romagnoli y el Lobo Cordone juntaron a unas 400 personas en un parador playero. Allí jugaron al fútbol con la gente, que se desesperó por acompañarlos. 




MAR DEL PLATA (ENVIADO ESPECIAL). Las marquesinas marplatenses ofrecen un catálogo extenso de espectáculos. El dueto Artaza-Grudke, Corona y sus pulposas, los vástagos de Videomatch, hasta el gran Golo, ex coequiper de Quique Dapiaggi, ecos de una televisión ya extinta. Todos, con un equipo publicitario más o menos complejo, convocan un público ávido de entretenimiento liviano. Sobre las arenas del parador Coca-Cola, en La Caseta, bastó una módica puesta en escena y, claro, la estelar presencia de Leandro Romagnoli y Daniel Cordone, para que se amucharan unas 400 personas y más de 100 pugnaran por interactuar con las estrellas. Un Ciclón espontáneo...

La aparición de uno de los escasos enganches con luz propia y probada que quedan en el fútbol local, más la del Lobo, de un magnetismo especial con la gente, sobre todo en los pibes, revolucionó las playas del Sur, casi a la par de la exhibición de manzanas acarameladas Reef. Con el horno solar al mango, a eso de las 15.45 la atención estaba centrada en el mar. Hasta que en el Vip, la gente llegó a vislumbrar la figura de los jugadores de San Lorenzo. Allí, futboleros y curiosos se empezaron a pegar contra los carteles publicitarios para ganar un lugar de privilegio, y otros hicieron acelerar el pulso de la birome a los que anotaban equipitos para participar. El show ya estaba por comenzar.

Para entrar en calor, los muchachos empezaron a pelotear a un arquero improvisado. Claro, con escasa continuidad, porque las interrupciones en busca de un autógrafo o foto eran tupidas. Enseguidita, se armó el primer picado. Pipi se sumó a los de pechera roja. El Lobo, a los de amarillo. Ojito, amistad cero, a cara de bulldog. Si hasta el delantero se le plantó un par de veces al enganche delante de la pelota para que no sacara rápido los tiros libres...

Cual peluquero en plan de retiro, el de General Rodríguez tiró un par de tijeras, hasta una pegó en el travesaño. Y se dio el gusto de llevarse el primer chico. En el segundo, el Pipi demostró que está al dente para redesembarcar en el fútbol de elite. Le tuvieron que hacer un par de penales-tackles ("¿Y qué querés que le haga? Si no lo agarro no lo paro más...", se excusó uno de los damnificados por su habilidad). El bueno, para que todos quedaran chochos, terminó en empate. ¿Y quiénes marcaron los goles? Romagnoli y Cordone, obvio, que le terminó ganando el duelo a un arquerito valiente que le alcanzó a tapar dos bolas difíciles.

Y, sí, después llegó un rato más de contacto con la gente hasta que regresaron al Amerian, paso previo antes de rajar a Cadetes para la sesión de entrenamiento vespertino. Al final, la obra del Pipi y el Lobo, sencillita, con nulo ensayo, reventó la taquilla veraniega con una única función. ¿Se habrán avivado los productores de las tablas, che?


Lunes 12 de enero de 2004
Fuente: Ole

Marianela Colipe


"No veo el momento de volver a ser el de antes"

El Pipi está convencido de que si el equipo tiene un buen arranque en el Clausura será difícil pararlo.
Jueves 8 de enero de 2004



El profe Polola se pone estricto y ordena para este primer día de pretemporada la módica suma de 10 kilómetros. Esa sucesión de pasos a tranco largo ocurre en Parque Camet y se hace extensa, cansadora, insoportable. Para todos, claro, menos para él: 10 kilómetros no son nada al lado de los 10 meses que lleva esperando este momento. Todo el plantel de San Lorenzo se acuerda de la santa madre del preparador físico, menos él, que tiene tantas ganas de jugar como de volver. 

Ganas de jugar otra vez como el crack que supo ser antes de que dos malditas lesiones de rodilla le hicieran un piquete a su talento. Ganas de volver a ser el Pipi y de ponerse la 10 de este San Lorenzo más candidato que nunca. Entre otras cosas, precisamente, por la inminente puesta a punto de este Leandro Atilio Romagnoli que se sienta sin apuros a charlar con Clarín.

El chico de los tatuajes —igual, pierde por goleada con el Lobo Cordone— se toca la rodilla derecha que, a fines de marzo de 2003, volvió a dejarlo a gamba en un Estudiantes 4 San Lorenzo 1. La mira, sin bronca, y jura que ya está bien, de ahí y de la cabeza. Y lanza la primera confesión: "No veo la hora de volver a ser el de antes. Sueño con eso, me ilusiono con eso. Y sé que estoy cerca."

Hace dos meses que, despacito, despacito, viene amigándose con la pelota. Pero se arrima la hora de la verdad. Pretemporada con sus compañeros, minutos de juego en los torneos de verano... "El objetivo, por supuesto, es llegar bien al arranque del Clausura", sostiene el volante que trató de llenar estos 300 días de ausencia con una firme presencia junto a su familia, su novia, Celeste, y amigos como Sebita y Polilla. "¿Libros? No, no soy de leer..."

—Eras figura, chico de Selección, vivías siempre al borde de una transferencia. ¿Ahora tenés que volver a empezar de cero? 

—Algo así. Igual, creo que el prestigio que me había ganado lo sigo manteniendo. Ahora tendré que recuperar espacios que en aquel momento tenía, como los de estar cerca de la Selección y de Europa.

—¿Sabés que, si no te hubieses lesionado, serías el enganche en el Preolímpico?

—Probablemente. Pero si pienso eso, me tendría que dar la cabeza contra la pared. Sólo quiero que las lesiones no vuelvan más y hacer un buen torneo.

—En un San Lorenzo que amaga con el título...

—Venimos de estar cerca: creo que éste puede ser nuestro año. 

—Gorosito cree que 2004 será tu año.

—Ojalá. Yo espero lo mismo.

—Muchos compañeros, caso Michelini, dicen que sos el mejor enganche del país y que, con vos, salían campeones del Apertura.

—Soy consciente de que el equipo me extrañó. Me lo dicen mis compañeros y me hago cargo de ese halago. Por eso digo que esta vez vamos a apuntarle al título. 

—¿Cuál será la clave?

—Serán fundamentales las primeras fechas. Si empezamos bien, será difícil pararnos. No nos puede pasar lo mismo que nos pasó a principios de 2003, en el Clausura, cuando nos daban como candidatos y dejamos bastante que desear. 

—¿Y qué decís de Gorosito? Pensar que en el 99 vos compartías habitación con él...

—Sí, en Mendoza... Tuve el gusto de jugar a su lado y ahora está a cargo de todo. Pero como yo en este tiempo no pude jugar, aún no lo disfruté como técnico. Recién lo empezaré a descubrir ahora.

—Mirá si no te pone...

—(Risas) No, Pipo es inteligente y sabe elegir jugadores. Me gusta mucho su propuesta ofensiva.

—¿Te imaginás jugando junto a Montillo?

—Sí, ¿por qué no? Habrá que ver si jugamos con doble enganche. A mí me gustaría. Igual, con el esquema 4-3-1-2 ganamos tres títulos.

—¿Y el 4-2-1-3 que le gusta tanto a Gorosito?

—No me disgusta, aunque se corre el peligro de desproteger al equipo en el medio.

La última pregunta también se la hace él mismo: ¿Habrá Pipi frente a Racing, acá, el sábado, en el debut de los torneos de verano?


Fuente: Diario Clarin


Marianela Colipe

"Va a ser como volver a debutar"

A casi diez meses de su lesión en la rodilla derecha, Leandro Romagnoli vuelve a jugar. Esta noche irá al banco frente al Rojo, pero Gorosito dijo que lo va a poner. 




M AR DEL PLATA (ENVIADO ESPECIAL): Cuando la ovación ante Chacarita bañe otra vez su flequillo apenas pise el campo de juego, se habrá producido el tercer bautismo oficial para Leandro Romagnoli, curioso, hasta atentando contra la mismísima Iglesia Católica: en terceras nupcias, por así decirlo. Es que la rodilla derecha no quiso acompañar al Pipi con la misma fidelidad que el éxito (fue artífice de los últimos tres títulos del Ciclón, el Clausura y la Mercosur 2001, y la Sudamericana 2002), ya que se le rompió el ligamento cruzado en enero del 2002, y volvió a ocurrirle lo mismo en marzo del año pasado. Hoy, casi diez meses después y 299 días del último bajón, ya percibe el cosquilleo del sacramento de los Santos elegidos, programado para el arranque del Clausura. "Ya me pasó en el partido despedida del Beto Acosta, cuando entré la gente empezó a corear mi nombre... Fue como cuando debuté. Y, me conozco, cuando me toque volver a jugar oficialmente, me va a pasar algo parecido", acepta el Pipi con una sonrisa que engloba todas las que arranca en cada quiebre de cintura...


A modo de aperitivo, una especie de charlas bautismales con público, uno de los enganches de más nombre que aún permanece jugando en nuestro fútbol estará sentadito hoy en el banco salteño, a la espera de algunos minutitos para ir reencontrándose con el ritmo de competencia. Porque lo otro, la calidad que lo cotizó hasta convertirlo en jugador de Selección y campeón del mundo Sub 20, está ahí, amarrocada en su inquieto pie derecho. La muestrita gratis a los ansiosos se la dio el otro día, gambeteando médanos con el Lobo Cordone en una clínica. "Por suerte me siento bien, además de la pretemporada estoy haciendo los ejercicios que me dan, estoy muy tranquilo", asegura. Quedó atrás el tiempo vacío, difícil de llenar sin la pelota, interlocutora de su vocación, de por medio: "Mientras no jugaba, estuve con mi familia, la gente que me quiere, no hice ninguna actividad distinta. Sí trabajé mucho para recuperarme, tengo muchas ganas de jugar".

Los dos tropezones son fantasmas que, de vez en cuando, se le presentan amenazantes. "Después de dos lesiones, es lógico que a veces uno pueda tener un poco de miedo, pero tengo la confianza de todos para recuperar de a poco mi nivel e ir sintiéndome seguro. No me pongo tiempos, no puedo decir tal o cual día voy a volver a ser el que fui. Tomará su tiempo, espero que sea lo antes posible", desnuda ansiedades. Pero cualquier Gasparín circunstancial se esfuma con la catarata de fichas apostadas por él. "Es muy lindo que tus compañeros, la prensa, la gente te elogien tanto", tira, timidón.

Aunque del otro lado de la línea de cal, el Pipi, de 22 años, bancó a sus compañeros en el subcampeonato ("se hizo un gran trabajo, lástima que no se pudo coronar con el título, faltó algo de suerte") como cuando habilita con la 10 en la espalda, la misma que usaba Pipo Gorosito, hoy su entrenador. "El es un ídolo del club, y fue importante compartir seis meses con él cuando era jugador y yo recién empezaba. Conoce el puesto y marca movimientos, cómo recibir, cuándo tocar...", explica. Con su regreso, para la consideración general, la chapa de candidato del Ciclón adquiere volumen. Romagnoli la acepta, con moderación: "Es lógico que se nos señale después del buen torneo pasado, pero hay muchos buenos equipos. Hay que trabajar con humildad y tratar de hacer bien las cosas".

Mientras reaparece en las marquesinas futboleras, en Chile, el Sub 23 disputa el Preolímpico. Y, por edad y relevancia, podría haber estado. Claro, los tiempos de su recuperación disminuyeron sus chances. "Me hubiese gustado ir al Preolímpico, la Selección es especial, pero venía de la lesión", se resigna. Quién te dice que en una de esas ligue algún boletito para los Juegos de Atenas. Y, después de tanto bautismo, haya confirmación...




Miércoles 14 de enero de 2004
Fuente: Ole.


Marianela Colipe

Vuelve Pipi: ¡y que viva el enganche!



Ante tanto patadura que nunca se lesiona, la vuelta de Leandro Romagnoli es un piropo al fútbol. Que no se enojen los forzosos por esta temeraria afirmación y sepamos entender el sentido de la frase: uno acostumbra celebrar un relevo, aplaudir un quite fogoso, admirar una corajeada, conmoverse ante quien corre sin renuncios. Pero sólo aquellos artistas vestidos de jugadores de fútbol son capaces de robarnos un soplo de emoción. Y Pipi es uno de ellos.


Ahora que está de moda negar a los enganches, ahora que se dice que son una especie en extinción, ahora que queda "moderno" que un DT se jacte de prescindir de ellos, su regreso al fútbol no podía ser más oportuno. Y si no que le pregunten a Bielsa, que tiene que inventar al Chori como 10 porque la maldita lesión de Romagnoli le impidió ser la manija de la Selección en el Preolímpico. Una buena: Gorosito dijo ayer en Olé que su idea es juntar a Pipi con otro exponente del buen juego: Walter Montillo. Y no son los únicos en nuestro fútbol: el Equi, Messera y Vitamina en Central, Sosa y Carrusca en Estudiantes, Gallardo en River, Manso y Hugo Morales en el Rojo, De Bruno en Talleres, Gracián en Vélez, D'Alessandro, Aimar, Riquelme, Ibagaza... y tantos más. No, los enganches no existen. Pero que los hay...



Miércoles 14 de enero de 2004
Fuente: Ole.


Marianela Colipe


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