Showing posts with label San Lorenzo 2000. Show all posts
Showing posts with label San Lorenzo 2000. Show all posts

Te llevo en el ALMA

Leandro Romagnoli fue la figura en los triunfos de San Lorenzo ante River y Boca. Le grita los goles a su madre y se perfila como la mortal arma ofensiva del equipo de Ruggeri.



     Comenzó el año como para devorarse la cancha y demostrar que puede ser la manija de este nuevo San Lorenzo ganador del verano y que sueña con quedarse con el Clausura.
     Ser el conductor no le pesa a Leandro Romagnoli. "Siento esa presión, pero la asumo y voy a responder con lo mejor que tengo", afirmo en su día de descanso, junto a su familia, en la carpa que alquilo en el balneario 12 de Punta Mogotes.
     Se lo nota cambiado. Claro, tiene mas experiencia en Primera, el equipo esta mas solido y el mismo se tomo seriamente esto de ser manija y figura de un plantel con pretensiones grandes.
El Gráfico.- Tu posición en la cancha cambio. Ahora jugas mas adelantado.
Pipi.- Si, cuando tenemos la pelota me paro detrás del cinco de ellos y encaro mas cerca del área. Esa posición me permite hacer goles o generar tiros libres. El año pasado me tiraba un poco mas atrás para buscar juego.
El Gráfico.- ¿Te lo pedía Ruggeri?
Pipi.- No, al contrario. Siempre me decía que no lo hiciera. Pero no le daba bola. Yo prefería bajar, recibir y arrancar con la pelota dominada.
El Gráfico.- Te ayudo también el hecho de que el equipo defienda con 3 hombres. Eso implica mayor gente en el medio que puede abastecerte mas y mejor.
Pipi.- Si, los muchachos recuperan mucho mas fácil y rápido la pelota. Si a eso le sumas una mayor movilidad mía, la formula es mejor. Cuando los del medios la agarran ya levantan la cabeza para darmela. Eso me favorece.
El Gráfico.- A vos también se te ve mucho mas enganchado.
Pipi.- Me siento bien, confiado. Todo lo que intento me sale, como el gol contra River y el tiro libre frente a Boca. Pero igual quiero poner los pies sobre la tierra: dos partidos de verano no son tan importantes. Todo lo bueno hay que demostrarlo en el Clausura.
El Gráfico.- ¿Cuanto influyo Ruggeri en tu cambio de actitud?
Pipi.- Mucho, el es un jugador mas. Me dio consejos futbolisticos y de los otros. Aclara muy bien las cosas y sabe guiar a un grupo de jóvenes. No se como hace pero transmite su experiencia. Ademas, nos tiene cortitos y mentalizados para conseguir el campeonato.
El Gráfico.- El Apertura no fue bueno para vos por una lesión molesta en el tobillo. ¿Por eso no pudiste jugar muy bien?
Pipi.- Es que jugaba con dolor. Estuve parado dos partidos pero volví y me seguía molestando. Casi no podía pisar ni correr.
El Gráfico.- ¿Sera tu año?
Pipi.- Así lo creo. Ojala la rompamos el equipo y yo. A nosotros no nos queda otra meta que ganar el campeonato. Sabemos que hay varios candidatos como Boca, River, Central y Velez. Pero lo importante sera combinar una buena defensa y un ataque potente.
El Gráfico.- ¿Con quien te entendes mejor?
Pipi.- Con Estevez. El se tira un poco mas abajo para ayudarme un poco. El "Chupa" y Romeo no tanto porque juegan mas de punta.
El Gráfico.- ¿ También cambiaste tu forma de entrenar?
Pipi.- Si, lo tomo de otra manera. Como todo surgió de golpe, me sorprendí. Sufrí la diferencia física y tuve que vivir un año de adaptación. Ahora mejore mi potencia, soy mas rápido. Me di cuenta de que todo pasa por mi y no quiero dejar pasar el tren.
El Grafico.- Tenes otra actitud.
Pipi.- No es que me iba de joda siempre, pero luego de jugar salia para que la gente me reconociera. Eso ya cambio. En la semana me cuido, duermo la siesta, y hago todo lo que me pide Ruggeri.
El Gráfico.- ¿Antes eras cholulo?
Pipi.- Todos los jugadores lo son al principio. Pero a medida que pasaron los partidos ya no me gusto tanto que me conocieran. Ahora, después de las concentraciones, me voy a mi casa, ya no busco que me reconozcan.

MAMA CORAZÓN



     Tras el gol a River se levanto la camiseta y mostró con orgullo su pecho. Del lado del corazón había un tatuaje. El mismo que, fuera de la cancha, se lo muestra a quien quiere verlo. Es la imagen de Rita, su madre. "Siento orgullo cuando me levanto la camiseta y se la muestro a la gente. Lo menos que puedo hacer cuando hago goles es dedicárselo a ella. Por mi mama estoy acá, jugando en un club. Ahora solo me queda hacerme uno de mi papa y habré cumplido con lo que quiero.
El Gráfico.- ¿Por que el de ella primero?
Pipi.- Porque siempre uno esta mas aferrado a la madre. Es un poco mas importante que mi papa porque me dio a luz. Primero se me cruzo en la cabeza ponerla a ella y lo hice. Cuando tenga tiempo haré lo mismo con Atilio, el viejo.
El Gráfico.- ¿Cuando los necesitaste mas?
Pipi.- Siempre. Recuerdo que cuando tenia cinco años papa trabajaba todo el día y ella me llevaba al club "Franja de Oro". Y después lo hizo en San Lorenzo. Con lluvia, son sol. Fue fundamental para mi carrera.
El Gráfico.- ¿No se pone celoso tu papa?
Pipi.- No porque sabe que estoy muy aferrado a ella. El sábado me comento que mi mama se puso a llorar con mi gol. A el le tengo mucho cariño, no hay celos.
El Gráfico.- ¿ Dejarías el fútbol si el te lo pidiera?
Pipi.- Si, a mi me gusta mucho mi profesión, pero si me lo pidiera, no lo dudaría.

TITULO EN LA MIRA



El Gráfico.- ¿Influyo que no jugaran partidos hasta que tuvieran un buen estado físico?
Pipi.- Un montón. Trabajamos mas que el año pasado porque Ruggeri nos mentalizo para que esta vez las cosas las tomemos con mayor seriedad. Y lo hicimos. Los resultados están a la vista. Primero hicimos el trabajo de fuerza y después encaramos los partidos. En eso les sacamos ventaja a los planes de River y Boca.
El Gráfico.- ¿Que errores cometían antes?
Pipi.- Muchos, que a la postre nos costaron el campeonato. Por ejemplo, no fuimos contundentes a la hora de definir.
El Gráfico.- ¿Ahora están mas consolidados como equipo?
Pipi.- Si, somos mas sólidos, mas compañeros en una cancha. Este grupo creció en solidaridad. Eso también nos falto antes, ¿ves?.
El Gráfico.- ¿Por que?
Pipi.- Como ganábamos los partidos, los delanteros no marcábamos y dejábamos que solo los defensores lo hicieran. Este año el técnico nos pidió que cuando no tengamos la pelota ayudemos también nosotros en la recuperación.
El Gráfico.- Los sacudió un poco, significa mas esfuerzo. 
Pipi.- Es que el fútbol argentino se basa mucho en correr. Y si los de adelante no ayudan, todo se complica un poco mas.
El Gráfico.- ¿El Clausura no se les puede escapar?
Pipi.- No, este año arrancamos pensando que uno de los dos campeonatos que vamos a jugar tiene que ser nuestro. A la gente seguro que le gustaría conseguir un titulo internacional. pero yo prefiero el local porque siempre se habla del ultimo campeón. Y sueño con que ese sea San Lorenzo.
El Gráfico.- Los jugadores de Boca y River no creen en ustedes como un candidato para temer, ¿Te molesta?
Pipi.- Problema de ellos. Nosotros estamos mentalizados para pelear los dos campeonatos con todo. Vamos a salir con mas ganas que el año pasado.
El Gráfico.- ¿ Podrán?
Pipi.- Si, el torneo pasado teníamos menos partidos en primera y nos quedábamos a dos fechas de festejar. Con un campeonato encima sabemos que podemos mejorar. Entendimos que no podemos aflojar como lo hicimos. Antes pensábamos solo en la final que jugaríamos con River en la ultima fecha y eso nos jugo en contra.
El Gráfico.- ¿No están arriesgando demasiado al jugar con 3 defensores? Un error puede costar un partido y en un campeonato corto eso se paga.
Pipi.- Si, pero es el esquema que implanto Ruggeri. Aunque no se si lo usaremos siempre. Aparte, el que no arriesga no gana.
El Grafico.- Todo se te dio de golpe y te encontraste con otro mundo. ¿Vale la pena el esfuerzo de no ir a bailar, de levantarse temprano para ir a entrenar, de tenes una vida distinta a la de otros chicos de tu edad?
Pipi.- Si, sé que me perderé una linda etapa. Pero lo que no viví ahora, lo podre hacer más adelante. Estar bien económicamente es muy bueno en esta época.
El Grafico.- ¿Tu objetivo es ese?
Pipi.- Me gusta mucho el futbol. Sueño con ser campeón, jugar en la Selección Nacional y llegar a Europa. Pero hacer una buena base de dinero también es importante u apunto a eso. Aunque antes de todo eso necesito un titulo con San Lorenzo. Los necesito como el aire que respiro.

Fuente: El Gráfico
Archivo: 8 de febrero de 2000.


Marianela Colipe
ads

"Tengo muchas ganas de irme ya a Europa"



Con picardía esquiva las piernas rivales en el campo de juego, con timidez se desenvuelve con la fama repentina. Se esconde de las admiradoras, se sonroja y baja la mirada ante los elogios. Así es Leandro Atilio Romagnoli, un hábil pibe de 19 años, que se divierte en San Lorenzo, que anteayer fue la figura en el triunfo por 3 a 0 ante Estudiantes, pero que mañana puede pasearse por las canchas del Viejo Continente.
"Quiero irme a Europa; si es ahora, mejor", sorprende el joven que usa la camiseta número 10, requerido por Milan, que lo cedería a Brescia a fines del mes próximo. Sorprende porque debutó hace meses: fue el 14 de diciembre de 1998, derrota ante Racing por 3 a 2 mediante. "No pasó mucho tiempo, es verdad. Pero yo creo que lo importante es llegar a la primera, jugar, afianzarse y después irte a Europa. Ese es mi sueño. Pero no tengo que olvidarme de que estoy en San Lorenzo, que faltan siete fechas y que quiero salir campeón", aclara el volante, aún inmaduro, según la visión del técnico Oscar Ruggeri.
Apenas tiene 30 partidos en primera. Sí, 30 encuentros, en los cuales no siempre ingresó desde el primer pitazo. Pero Romagnoli no duda. Habla en voz baja, pero firme. "A mí me pasan muchas cosas por la cabeza; todos me preguntan cuándo me voy a ir, si me quiero ir, que tengo que jugar bien para irme. Por eso no es fácil, tengo que hablar con mi familia, que me aconseja. Yo tengo que tener los pies sobre la tierra y pensar en San Lorenzo.
-¿Y qué te dice tu familia?
-Y, yo les dije que tengo muchas ganas de irme y que me tengo que matar acá, en lo que queda del campeonato, y que si no rindo no tengo posibilidades de una transferencia. Es así.
Es una ecuación simple. Los millones de afuera pueden más que las gambetas de adentro. Un rival desairado, otro hombre en el camino y una llamada al teléfono. De Italia, esta vez. Lo quieren ya; lo quieren cuanto antes. "No, cuando estoy jugando no pienso en el pase, cuando hago un enganche tampoco, pienso en el partido. Bueno, mis amigos me preguntan cuándo me voy a ir, que son todos rumores, que a mí nadie me dijo nada. A veces me pregunto cómo será la vida allá. Tengo muchas ganas de irme ya a Europa, pero me tendría que adaptar. No sé, debe ser feo estar fuera de tu país, de tu barrio, lejos de tus amigos", confiesa.
A los seis años, de la mano de mamá Rita, cruzó la puerta de la Ciudad Deportiva cuando un afortunado descubrió su talento en Pompeya Franja de Oro, un club de baby, a cuadras de su hogar. Allí empezó su historia. Subió escalón por escalón. Llegó a la cima. Ysiempre al lado de su madre, inseparable para Romagnoli, desde el tatuaje que le cubre el corazón hasta en sus palabras. "Mi vieja significa mucho. Cuando empecé a jugar al baby, y también acá, me traía siempre, porque mi papá trabajaba. Siempre estuvo, con 40º grados de calor o cuando llovía; es fundamental en mi carrera."
-¿Sería la persona que más extrañarías si te vas?
-No, porque me la voy a llevar. Ya se lo dije.
Se desvive por el pase. Repite que todo depende de su habilidad, de lo que resta del torneo, de demostrar que puede. Entre las presiones, entre las urgencias, se ríe cuando alguien le grita que simpatiza con Huracán. "Sí, ya sé que muchos dicen que soy de Huracán, pero de chico mi tío me hizo de San Lorenzo. Mi viejo me dijo cuando era chico que cada uno se hace del cuadro que quiere; no me obligó". Papá Atilio actuó en Huracán, Morón y Riestra; y se retiró días antes del nacimiento de Leandro.
Fuera de la Ciudad Deportiva, tras las fotos, ve pasar, fugaz, el colectivo 76. "Vivo a diez cuadras y siempre venía con el 76, hasta que me compré el auto", recuerda, antes de subirse al Peugeot 206 con vidrios polarizados. Tiempo pasado, que merece una respuesta cubierta de ironía. "Todavía no se rompió mi auto, pero cuando le pase algo, ponele la firma que voy a volver al colectivo; y espero que ese día no haya en el bondi hinchas del Globo; por las dudas..."
Por Ariel Ruya 
De nuestra Redacción 

Un triunfo para recuperar la confianza
Fue un triunfo para recuperar la confianza. Fue duro el golpe por la derrota ante Colón, en Santa Fe; por eso necesitábamos ganar así, para demostrarnos que todavía podemos pelear", sentenció Romagnoli, que recordó el éxito frente a Estudiantes por 3 a 0, anteanoche, en el Nuevo Gasómetro. Pálido primer tiempo, contundente segundo capítulo. Las dos caras de San Lorenzo invitaron a la desconfianza, primero, y al entusiasmo, después. "En la parte final demostramos que todavía podemos pensar que estamos para campeones. No fue un partido fácil, porque Estudiantes se metió muy atrás y no encontramos los espacios. Después, con Grisales y la levantada del resto, todo fue más fácil", señaló.
Lo acusan de discontinuo. De no mantener el mismo nivel en cada partido. Más aún. La irregularidad lo transforma en apenas 90 minutos. "No es fácil mantener siempre la misma actuación. Tengo que mejorar eso, así algún día seré un jugador casi completo."

Fuente: La Nacion

Marianela Colipe

Romagnoli: "Me falta mucho"

La humildad del nuevo conductor del Ciclón
Sábado 05 de febrero de 2000 | Publicado en edición impresa




MAR DEL PLATA.- Consumó su obra -lo mejor de la noche- y corrió; exprimió su camiseta y descubrió el tatuaje con el rostro de su madre, en el pecho. Fue, para Leandro Romagnoli, un arranque de año a todo ritmo. El pibe de 18 años que quiere convertirse definitivamente en el eje de San Lorenzo derrochó talento en ese golazo ante River, y quiere más. "No estoy acostumbrado a hacer goles; en mi carrera llevo cuatro. Ojalá lleguen muchos más. Pero siempre lo más importante es que el equipo gane y juegue bien. Y eso sucedió con River".
-¿Te gustó el equipo?
-Lo vi bien por ser el primer partido. Estuvimos sólidos en todas las líneas, presionamos como lo pensábamos. Creo que se notó. Arrancar así es muy importante.
-Dejaron atrás a River, pero ya se viene Boca...
-Es un equipo difícil, complicado. Pero tenemos mucha confianza en nosotros;ya lo demostramos anoche (por anteanoche).
-El Clausura ya está a la vista. ¿Cómo llegan?
-Hicimos una buena pretemporada. Faltan un par de días y los partidos que restan. Ojalá que tengamos un año aún mejor que el 99. Ni la gente ni nosotros nos conformamos con un segundo puesto. Queremos más. Y este trabajo apunta a eso. La pretemporada fue más dura que la anterior y eso sirvió.
-¿Están para pelear en todos los frentes?
-Sí. El año pasado lo demostramos, y ahora haremos lo mismo. Si en alguno no tenemos chances, nos volcaremos al otro, pero arrancamos apostando a los dos torneos. Hay plantel para eso. Y siguen estando esas ganas, ese hambre de ganar algo.
-¿Pero a vos cuál te atrae más?
-A mí me gusta más ganar el Clausura, pero por supuesto que la Copa es importantísima para San Lorenzo.
-¿Te ves campeón?
-Me encantaría ser campeón, porque nunca lo fui. Este es un grupo bárbaro y creo que tiene muchísimas ganas de ganar algo.
-¿Cuáles son los rivales más difíciles?
-El año pasado les ganamos a varios grandes, pero después vino Lanús y nos ganó.Todos son complicados.
-¿Te sentís el conductor del equipo?
-Puede ser. Sé que, como juego de enganche, la mayoría de las pelotas tienen que pasar por mis pies. Por eso trato de ser preciso para habilitar a mis compañeros. O de hacer goles. Ruggeri me pide movilidad y me da libertad para jugar.
-En otras palabras, el sucesor de Gorosito.
-Gorosito significa mucho para San Lorenzo. Es un gran jugador. Y a mí me falta mucho.

Fuente: La Nacion

Marianela Colipe

Se lució afuera





BELGRANO 1 - SAN LORENZO 2



Leandro Romagnoli no podía sostener un buen rendimiento como visitante. Sin embargo, ayer en Córdoba levantó su nivel y fue la figura del equipo otra vez.
El Pipi le escapa a la marca. Su habilidad fue fundamental para que el equipo ganara.





CORDOBA (CORRESPONSAL). Se abrió la puerta y él se asomó con su timidez habitual. Bolsito en mano, Leandro Romagnoli caminó hasta el micro y se encontró con la realidad: fue la gran figura. Entonces los micrófonos le apuntaban. Sin embargo no le esquivó al bulto: se paró cuantas veces se lo pidieron y contestó todo lo que le preguntaron. Y sus palabras medidas, en tono bajo, lo mostraban como si recién fueran sus primeros minutos en Primera: "Creo que la diferencia la hicimos en el primer tiempo, cuando fuimos contundentes. En el segundo se nos vinieron encima pero por suerte pudimos aguantar y ganar el partido que era clave".

Por Boedo, aunque en voz baja, muchos comentaban la diferencia: Leandro había tenido grandes partidos en casa. Pero tenía una cuenta pendiente de visitante, donde no había podido recibir los mismos elogios. Ayer se encargó de dar vuelta la historia. Ruggeri puso seis volantes. Y el Pipi volvió a estar un pasito más adelante que el resto. Fue inteligente, decidido e intentó siempre amigarse con la pelota. "Creo que no solamente yo, si no todos, nos debíamos una actuación así. Cuando nos tocaba ser visitantes cambiábamos la actitud. Salíamos a esperar lo que hacía el rival. En cambio, hoy (por ayer) fue diferente: desde el primer minuto lo arrinconamos a Belgrano en su arco y eso nos permitió llevarnos los tres puntos", aseguró Romagnoli. Pese a los elogios, Leandro siempre destacó al equipo y prefirió no hablar de sus virtudes.

No le tocó convertir. Pero su aporte fue fundamental para que San Lorenzo se llevara una victoria más que importante. Les complicó la tarde a los volantes de Belgrano, que de antemano sabían que había que tenerlo cerca. Fue obvio que no pudieron. Seguramente cuando se enteró de la derrota de River frente a Unión, la satisfacción fue mayor aún. Es que para él, la ilusión es lo último que se pierde. "Seguimos soñando con el título. Estamos ahí cerca y vamos a continuar luchando hasta el final", afirmó el Pipi. Desde ayer, para Romagnoli y sus compañeros la luz de la esperanza brilla más fuerte...




Archivo Ole Lunes 29 de mayo de 2000

Diana Sánchez

La moda Romagnoli

Martes 8 de febrero de 2000
Le hizo un gol a River y otro a Boca en las victorias del verano. Pero además se transformó en el conductor que necesitaba el equipo. Y patentó el festejo con el tatuaje de su mamá.


Leandro Romagnoli gambetea a Trotta, le mete un caño a Ledesma y define de derecha junto al palo de Bonano: San Lorenzo le ganó a River. Leandro Romagnoli apunta de derecha y dispara. Oscar Córdoba es un espectador de lujo: San Lorenzo le ganó a Boca. La historia se repitió dos veces en lo que va del año y promete extenderse. Romagnoli (18 años) y San Lorenzo van de la mano hacia un año que promete ser santo.-¿Sos el jugador de moda?-No creo. Yo trato de dar todo y de rendir al máximo cumpliendo con lo que me pide Ruggeri. Es un orgullo que hablen bien de mí pero no puedo creérmela por lo que dicen.-¿No tenés miedo de que ésta sólo sea una racha de verano?-Uno siempre piensa que los buenos momentos son eternos. Ojalá esto siga en el campeonato. Es cierto que hasta ahora sólo han sido amistosos, pero igual son una buena medida.-Y ahora sos goleador.-No es mi fuerte pero estoy más cerca del gol. Espero que sirva para ganar el Clausura. Yo creo que si seguimos con estas ganas, no es un imposible.-También pateás los tiros libres.-Antes no lo hacía porque no tenía la confianza que me da Ruggeri. Me la paso practicando después de los entrenamientos para perfeccionar el remate. Y por suerte la cosa viene mejorando.-¿Sentís que hay diferencia con el resto de los equipos debido a la preparación que hicieron en esta pretemporada?-Creo que va a ser muy importante pensando en lo que viene en este año, en el que vamos a tener que jugar muchos partidos. Esta pretemporada fue mucho más dura que la pasada y eso se refleja en estos partidos donde sacamos una diferencia con respecto al resto.-¿Qué tan importante es Ruggeri para este momento?-Oscar me da libertad y eso es bárbaro. La única obligación que tengo es seguir al cinco cuando no tenemos la pelota. La confianza que me da es importantísima. El me dice que encare y que me tire para atrás para tener más panorama. Yo trato de cumplir todo lo que me dice porque por algo logró la trayectoria que tiene.-¿No sentís que el equipo depende demasiado de vos?-San Lorenzo depende de lo que hagamos todos. Los partidos los ganan y los pierden los once. Que la pelota pase más por mí es una circunstancia. La posición que ocupo en la cancha tiene mucho que ver porque soy el enganche del equipo. Pero que quede claro que no me siento solo en la conducción del equipo.-¿Qué le podés decir a la gente de San Lorenzo que el año pasado llenó las canchas y se ilusionó en los dos frentes pero después se quedó con las manos vacías?-Que sigan acompañándonos. Nos van a pedir más porque no se van a conformar con un tercer o cuarto puesto. Nosotros lo sabemos muy bien. Pero está claro que nosotros tampoco queremos quedarnos otra vez con las manos vacías.-Llamó mucho la atención el modo de festejar tus goles (se levanta la camiseta y muestra el tatutaje de la cara de su mamá que se hizo en el pecho).-El tatuaje es porque la amo y cada vez que hago un gol se lo dedico.-¿Qué te dijo cuando te lo vio?-Primero me preguntó si estaba loco. Pero cuando se dio cuenta de que lo que hice me va a quedar por el resto de mi vida, se emocionó. 


Fuente: Diario Clarin.

Marianela Colipe

Ya no maneja

Leandro Romagnoli, el conductor mimado del Cabezón, es el suplente de lujo del equipo. Arrancó como la gran figura de San Lorenzo, pero ahora juega muy poco.



Lo saca. Romagnoli es suplente frente a Lanús por primera vez en el Apertura. Lo pone. Romagnoli es titular ante River porque Sebastián Abreu está lesionado. Y lo vuelve a sacar. Romagnoli se sienta en el banco otra vez contra Vélez. Oscar Ruggeri le quitó el registro de golpe. Ahora el Pipi no maneja como antes. Se choca con una realidad a la que no está acostumbrada: suplente. El pibe dejó de ser el conductor de San Lorenzo en el campeonato. Para encontrar las razones de su repentina salida se apunta a los malos resultados del equipo, a la falta de juego en la zona de creación, a su bajo rendimiento en el último tiempo, a...


Los argumentos de los que se agarró el Cabezón deben ser fuertes. Sobre todo por un concepto. "Si no se pone techo, será uno de los mejores jugadores del país. Para San Lorenzo va a ser muy difícil poder retenerlo", comentó Ruggeri en su momento. Entonces, que ahora no salga a la cancha desde el comienzo sorprende. ¿Es una cuestión física? El Pipi no se lesionó nunca en lo que va del Apertura y en los entrenamientos hace el esfuerzo del resto de sus compañeros, aunque le cuesta mantener el ritmo todo el partido (sólo an te Newells, por la segunda fecha, y contra Huracán, por la sexta, jugó los 90 minutos). No en vano, en la pretemporada, Ruggeri planeó un trabajo especial para mejorar su masa muscular.

¿Es una cuestión táctica? En ese sentido, cuando el técnico lo probó como media punta en el debut contra Gimnasia La Plata, Romagnoli estuvo perdido, no pudo entrar en contacto con la pelota y su actuación fue pobre, por más que el pibe respetó la posición en la cancha. Quedó claro que el puesto no era para él. El Cabezón se dio cuenta a tiempo y lo ubicó donde más le gusta: de enganche. Sin embargo, tampoco hubo respuesta. Porque excepto la gran actuación frente a Almagro, lo otro fue más de lo mismo. Impotencia por tirar un caño, una gambeta, un pase y que nada le salga. No está bien con la pelota y encima los cambios de esquema no lo favorecen. Se pierde. Para peor, el cuadro de situación agudiza si el equipo juega fuera del Nuevo Gasómetro. "No es el mismo cuando somos visitantes. Pierde protagonismo", contó un allegado al plantel. ¿Es una cuestión futbolística? Sí.

La sensación es de que el Pipi perdió el puesto y, al menos por el momento, no hay señales de regreso. Y si bien salió para que ingresara Mario Santana, su lugar en la cancha es ocupado por Franco. Un paso en falso y Romagnoli dejó de ser el conductor del equipo. Ahora le toca ir al banco y jugar los amistosos para los suplentes (el viernes lo hizo frente a un combinado de libres). Entonces se entrena para tener una nueva oportunidad con la idea de cumplir con su desafío. "Este año debo consolidarme. Sé que tengo que dejar de ser una promesa para ser el conductor de San Lorenzo y ésa es una responsabilidad bastante importante para mí", contaba el Pipi, cuando era todo un indiscutido...


Martes 10 de octubre de 2000
Fuente: Ole.

Marianela Colipe
(marianelacolipe@gmail.com)

"Esto ya se terminó"

Pipi Romagnoli no anda con vueltas: admite que San Lorenzo no tiene chances de pelearle el título a River. "Ahora hay que esperar al próximo campeonato".





El silencio es testigo de una ilusión que se cae. San Lorenzo acaba de perder ante Vélez. Ya no quedan aspiraciones. Leandro Romagnoli ingresa a su casa en Villa Soldati con el ánimo por el piso. Sabe que otra vez el equipo se quedó sin nada sobre el final del campeonato. Entonces, ni siquiera prende el televisor para ver las imágenes del partido, como acostumbra seguido. La fórmula para calmar tanto dolor es despejar la mente. Por eso, se sube a su Peugeot 206 y se va hasta lo de un amigo. "No quise ver nada. Me la pase jugando al Play Station. Mi equipo era Brasil", cuenta el Pipi. La sonrisa se le dibuja por un momento, pero dura segundos. El golpe no se asimila...


-¿Queda alguna chance?
-En lo personal creo que ahora hay que esperar al próximo campeonato. Esto ya se terminó... Matemáticamente todavía hay alguna cuenta para hacer, pero es muy difícil que River pierda tantos puntos. Ahora tenemos que hinchar para que Racing le gane.

-¿Pensás que se puede dar?
-Y... Racing es un clásico, es diferente, no podemos decir que ya le ganó, pero sabemos cómo juega River y los problemas que tiene Racing. Es una lástima que no se haya jugado con la lluvia porque se les complicaba más por su juego. Igual, nos aferramos a eso porque es el único que podría sacarle puntos. Después juegan con Ferro y, aunque quizá complique, no le puede hacer fuerza.

-El plantel ya imaginaba una final contra River: ¿la ansiedad les jugó en contra?
-Es verdad que todos soñábamos con la última fecha. Pero sabíamos que nos quedaban dos partidos importantes frente a Vélez y Gimnasia de Jujuy, había que ganar para llegar a la final y no se nos dio. Tuvimos mala suerte, pero también cometimos algunos errores.

-¿Que tipo de errores?
-No nos paramos bien en la contra de Vélez. Nos desordenamos, nos pusimos nerviosos, cometimos errores infantiles que a esta altura, si querés salir campeón, no podés tener. Estoy triste, me molesta que se nos haya escapado el título otra vez a último momento.

El control remoto da una y mil vueltas sobre sus manos. Sin embargo, Romagnoli nunca presiona el botón para encender la tele. Claro, sabe que las imágenes del gol de Patricio Camps pueden aparecer de inmediato. Por un instante el silencio que arrastra la amargura regresa. Y se rompe no bien Rita, su madre, se acerca para servir una gaseosa. El Pipi toma un poco y continúa con su relato: "Cuando entramos al vestuario fue una gran tristeza, todos estábamos con la cabeza gacha. El único que hablaba era Oscar (Ruggeri). Nos alentaba, quería levantarnos el ánimo pero era inútil. No teníamos consuelo".

-¿Los golpes pueden servir para que el grupo madure?
-Ojalá que dejen enseñanzas y se pueda madurar para lo que viene. Debemos salir a la cancha con otra actitud en partidos decisivos, para que no nos pase lo mismo.

-Siempre les ocurre en el momento de la definición.
-Sí. Tal vez eso nos pesa antes de entrar a la cancha. Sabemos que nos cuesta en los partidos clave. No sé por qué nos pasa: Oscar nos habla, nos pregunta por qué nos desordenamos cuando nos meten un gol. No sé qué nos pasa, por qué nos descontrolamos. Lo único que sé es que debemos mejorar.

-¿Les duele que se diga que en una instancia clave se caen?
-Molesta que nos pongan el mote de caernos en las últimas fechas, mismo por los hinchas. Jode que te digan que cuando faltan tres fechas arrugás, que te falta chapa para ser campeón. A mí y al resto del plantel no nos gusta que nos pongan ese cartelito en la frente.

-¿Esta vez duele más?
-Sí, porque estábamos más cerca. En el otro (NdeR: el Apertura 99) nos quedamos afuera mucho antes. En cambio ahora estábamos ahí, si le ganábamos a Vélez, jugábamos casi casi una final con River. Siento que la desaprovechamos, sobre todo porque eso de vamo, vamo los pibes ya no va más. A partir de ahora la exigencia será cada vez mayor.

-¿Faltan jugadores con experiencia dentro del plantel?
-Pienso que no. En el grupo está Campagnuolo, Tuzzio, Ameli... Igual quizá falten un poco más. Pero está claro que River y Boca en lo colectivo te sacan más experiencia. Sobre todo, porque son equipos acostumbrados a jugar más finales que nosotros. En todo caso, Oscar decidirá si necesita traer jugadores de experiencia para ganar campeonatos, o si es conveniente hacer una combinación mejor entre experiencia y juventud.

Por un momento, Romagnoli pretende olvidar el mal trago y va en busca de Aylen, su sobrina de apenas dos meses y medio, la hija de su hermana Natalia. El rostro de la nena es la imagen que el enganche se estampó en una remera que desde ahora lleva debajo de su camiseta en cada partido. Sólo espera poder gritar un gol para hacerla famosa. Mientras tanto, la tiene en sus brazos y vuelve a sonreir. Aylen lo mira pero no entiende la desilusión de su tío. Su mirada le apunta a la cámara del fotógrafo.

El momento de distensión pasa. El Pipi tiene algo que decir a pesar de sus 19 años. Ya piensa como adulto. Y asume ese rol. Sobre todo, porque cuesta encontrar jugadores que salgan a hacer declaraciones después de una derrota. "Es más fácil hablar cuando uno gana. Si perdés, te escondés. Pero si hablaste en las buenas, también aparecé en las malas". El pibe da la cara, por más que duela. La ilusión de San Lorenzo se esfumó. "Puede ser que haya llegado el tiempo de vegetar. Muchas más chances no nos quedan". Es su última frase. El silencio se escucha...


Martes 4 de julio de 2000
Fuente: Ole.

Marianela Colipe
(marianelacolipe@gmail.com)

"De la punta no nos bajan más"

Leandro Romagnoli es el primer chico al que Ruggeri le dio tiempo de Primera. Ricardo Verón es la última apuesta. A los 19 años, los dos ya sueñan como grandes: seguir arriba y ganar el título con San Lorenzo.



"Sueño con ser campeón. Con dar la vuelta en el Nuevo Gasómetro... Sería bárbaro. Nos queremos mentalizar para ese momento".


-¿Y si se define en la última? La tendrían que dar en River...
-Sí, pero después venimos a festejar a nuestra cancha, je.

La sonrisa de Leandro Romagnoli esconde la ansiedad de fondo. Y un deseo. Claro, San Lorenzo alcanzó a River en la punta del Clausura. Quizás en el momento ideal, porque el golpe llegó en la recta final del campeonato. Entonces sobran razones para pensar que esta vez se puede. Que hay argumentos. "Lo que antes era una ilusión, ahora es una realidad. Podemos pelear en serio", cuenta Ricardo Verón. Los pibes se unen en el mismo desafío. Como cuando jugaban juntos en la Sexta en el 98 y alimentaban sus esperanzas de llegar a Primera. Sin imaginar que el camino los iba a cruzar en este presente.

Las barreras para llegar fueron distintas. El Pipi se anticipó en el salto. No bien Oscar Ruggeri asumió a fines del 98 dejó en claro sus intenciones: "Quiero apostar a las inferiores". Fue así nomás. Porque en la pretemporada en Mar del Plata, Romagnoli se subió al micro. Fue el punto de partida para que los más de 50 chicos que viven en la pensión se ilusionaran. Tal como lo hizo Verón, el último que salió de la fábrica del Cabezón. Y al que no lo condiciona el peso de ocupar el lugar de Pablo Michelini (lesionado). Por el contrario, se motiva más: "Hice las cosas bien en estos dos partidos que jugué. Encima al equipo se le abrió el camino para llegar al objetivo". Sus palabras quizá tengan su origen a partir de la caída de River y de la apuesta de Boca por la Libertadores. Esa es la sensación. "Oscar nos dijo que ahora es nuestro momento. Y que no debemos dejarlo pasar".

-¿Es tan así, Leandro?
-... River está pasando por un bajón importante y eso hay que aprovecharlo ya. Pero debemos estar tranquilos y pensar en sacar los puntos que nos quedan. Sólo depende de nosotros. Ahora que recuperamos la punta, hay que mantenerla como sea.

-La sensación es que se caen siempre sobre el final.
-Verón: Sí, ya nos pasó en el campeonato pasado. Llegamos punteros hasta la mitad y después chau. Nunca más. En cambio, ahora la pudimos agarrar otra vez y lo que nos pasó antes ya no nos pasa. No queremos perder y mirar desde abajo. Si esta vez perdemos la punta, sabemos que no la vamos a recuperar. Por eso, esta vez de la punta no nos bajan más.

La oportunidad es única. Y se aferran más que nunca. Quizá porque no esperaban llegar tan rápido a lo más alto. "Siempre tenés la ilusión de que se caiga el líder. Pero pensás es River, juega bien, tiene recambio... Entonces, cuando escuchamos los goles de Unión en el micro que nos llevó al aeropuerto no lo podíamos creer", comenta Romagnoli. Y Verón retiene las imágenes del momento: "La Vieja (Carlos Moreno) iba diciendo el resultado. El viaje fue una fiesta, y a pesar de que yo soy hincha de Colón, lo festeje igual". Claro, era la frutilla del postre para el grupo. Porque el entusiasmo por ganar su partido tenía una lectura de fondo: se llegó a la punta con el cambio de actitud que tanto pidió Ruggeri. La satisfacción es doble. "Oscar nos dijo que si no teníamos personalidad para ir a jugar afuera íbamos a llegar a un segundo o tercer puesto. Que nunca podíamos ser campeones. Y nos iba a ir muy mal. Pero contra Belgrano nos sacamos un peso de encima", admite Verón.

-¿Necesitan estar presionados para mostrar los dientes?
-Romagnoli: Puede ser. Es verdad. Es ahí cuando ponemos más el pecho. Sabemos que siempre tenemos que sufrir hasta el final. -Es una característica del equipo. -Romagnoli: Y sí, fuimos a Córdoba, ganábamos 2 a 0 y después terminamos pidiendo la hora. Y con Estudiantes si el gol de Bernie (Romeo) no venía, se nos iba a complicar...

A San Lorenzo le cuesta encontrar la llave para abrir el partido. Y lo asimilan sin ponerse colorados. Pero también saben que el plantel cuenta con un temple importante. Una respuesta anímica que quedó en evidencia con la eliminación en la Libertadores, las derrotas siguientes en el campeonato y, sobre todo, con la muerte de Mirko Saric. "Era un gran pibe, pero no quiero hablar porque me pongo triste. No tengo dudas de que si salimos campeones va a ser para nosotros, para la gente y para Mirko. Nunca lo vamos a olvidar". La mirada del Pipi ya no es la misma. Tampoco la de Verón. Lo sienten. Pero al mismo tiempo, sus ojos reflejan una madurez que llegó de golpe.

El pasado los descubrió en las inferiores. Y el Cabezón los juntó en el futuro. Sensaciones diferentes y la misma idea: la necesidad de llegar al título se impone. "Estamos obligados. Antes los hinchas nos tenían más paciencia porque éramos los pibes, pero eso ya fue. Hay presión, nos piden más y nosotros se lo tenemos que dar", coinciden ambos, ante la mirada de los curiosos que se acercaron para ser testigos de un sueño: "Queremos que en la última fecha con River estemos igual o arriba. Nos propusimos esa meta". Queda claro, llegar a destino no tiene dependencia...

Martes 30 de mayo de 2000
Fuente: Ole.

Marianela Colipe
(marianelacolipe@gmail.com)

La sonrisa de mamá

Leandro Romagnoli se tatuó en el pecho la cara de Rita, su madre. Y le trajo suerte: en los dos triunfos veraniegos de San Lorenzo hizo dos golazos, uno a River y otro a Boca. 



ENVIADO ESPECIAL. "¿Viste? Está igualita". Leandro Romagnoli sonríe por su comentario. Su madre, claro, también. En realidad, lo hacen porque saben que es lo que todos piensan apenas hacen la comparación. "Ay, nene, me vas a hacer famosa vos", dice ella con vergüenza. Ella es Rita, una experta ama de casa que seguramente nunca imaginó que su rostro sería tan popular durante su descanso de febrero. Pensó, con lógica, que eso sólo le correspondería a su hijo, el futbolista, el conductor de San Lorenzo. Pero no. Desde que Pipi decidió tatuar su imagen sobre su corazón, y desde que se transformó, con dos golazos ante River y Boca en la figura del verano, su cara apareció en todos lados. La secuencia es la misma: el volante define, se levanta la remera, palmea su pecho y señala a la tribuna. Rita siempre está allí, emocionada, sin poder contener las lágrimas.


Como cuando supo que su hijo la había elegido para acompañar en su cuerpo la figura del ratón Mickey que tiene en el brazo derecho y la de una pantera, en el izquierdo. Faltaban apenas dos días para volver a los entrenamientos cuando Pipi tomó la decisión. "Tenía ganas de hacerme otro tatuaje y lo primero que se me cruzó fue la cara de mi mamá. Entonces fui a una casa en Pompeya, ahí en mi barrio, donde había ido las dos veces anteriores y me lo hice de por vida", cuenta Romagnoli. Sin embargo, lo mejor estaba por venir. Porque nadie sabía de la idea del volante. Y menos su madre, por supuesto.

La historia cuenta que a Rita no le gustó nada al ver semejante tatuaje. "Cuando me lo vio no se dio cuenta. Me dijo: ¿Qué te hiciste? Te arruinaste el pecho. Pero cuando le dije que era ella, se largó a llorar", comenta Pipi. Aunque Atilio, el padre del volante, asegura que la emoción fue tan grande que mamá Rita casi se desmaya. "Le bajó un poco la presión, sí", agrega Pipi.

-¿Por qué elegiste a tu mamá? -Primero, porque la quiero mucho y después, porque creo que siempre hay que tener a la madre presente, porque es la que nos dio a luz, la que nos acompaña siempre.

-¿Es como un agradecimiento? -Algo así. Aparte, me lo hice y me trajo suerte: ya hice dos goles en dos partidos. Lo que pasa es que ella fue muy importante en mi vida, pero también en mi carrera. Si no hubiese estado siempre a mi lado, yo no habría llegado a Primera.

-¿Por qué? -Porque como mi viejo laburaba todo el día para poder mantenernos, ella era la que me llevaba a los entrenamientos. Los primeros cinco años me llevó a Franja, el club de baby en el que empecé y después, cuando entré a San Lorenzo, se comió frío, lluvia, calor, pero me acompañó a todas las prácticas.

-Siempre te incentivó para que seas jugador de fútbol. -Sí, incluso en los momentos en que estuve a punto de dejar porque en Novena y en Octava no jugaba mucho, me hizo entender que no podía tirar al tacho tantos años de sacrificio. Por eso, le agra dezco y el tatuaje es una manera.

Yo, la promesa. "Mirá, ves, ahí está Romagnoli, el jugador de San Lorenzo, y esa es su mamá, la que muestra cuando hace un gol", le cuenta un padre a su hijo, mientras Pipi y Rita posan para las fotos en la carpa 750 del balneario 12 de Punta Mogotes. El volante no pasa inadvertido y, luego de este gran arranque de año, ni siquiera su madre parece poder hacerlo. Pero a los 18 años, por ahora sólo busca estar tranquilo, en familia.

-¿Este puede ser tu año? -Espero que sea mi año y el de todo el equipo. Sé que tengo que dejar de ser promesa para explotar y ser el conductor de San Lorenzo. Arranqué bien, pude convertir que fue lo que me faltó el año pasado. Pero también soy conciente de que las gambetas y los goles sirven en el campeonato. Estos son partidos de preparación.

-Ahora tu mamá va a querer que le sigas dedicando goles. -Es lo que yo también quiero. Agradecerle todo lo que hizo por mí con goles, triunfos y alegrías. Ah, y con el primer título. Si lo ganamos, se lo voy a dedicar a ella. 



Martes 8 de febrero de 2000
Fuente: Ole.
Marianela Colipe
(marianelacolipe@gmail.com)

"Me siento más fuerte y rápido"

Por segunda vez consecutiva, Romagnoli fue la figura del Ciclón y del partido. Parece que el trabajo especial que está haciendo en la pretemporada da sus frutos.



ENVIADO ESPECIAL. Fue la figura de los dos partidos que San Lorenzo jugó en el verano 2000. Y eso que físicamente le cuesta mucho soportar la seguidilla de encuentros. Leandro Romagnoli parece haberse sacado de encima esa cuestión, ese problema que el año pasado lo mostró como un jugador intermitente cuando el Ciclón peleaba el Apertura y la Mercosur. Ayer empezó compartiendo el armado del juego de su equipo. Freddy Grisales era el encargado de ayudarlo. Pero no pudo. El Pipi se puso el equipo al hombro, fue el eje de San Lorenzo. Y fue la figura, por segunda vez consecutiva.


No sólo fue importante: Romagnoli fue necesario. Porque cuando la pelota no pasó por él, San Lorenzo careció de ideas para llegar hasta Córdoba. El desequilibrio fue casi siempre suyo. Ese ingenio del Pipi fue el que permitió abrir el partido. De sus pies nació la jugada del 1 a 0 para San Lorenzo.



Me siento bien. Al planear la pretemporada, Oscar Ruggeri pensó especialmente en Romagnoli. El técnico quiere que fortalezca su físico y por eso, además del entrenamiento normal, está haciendo con él un trabajo con pesas. ¿Si sirve? Por lo visto, sí... Ahora parece más duro para bancarse los choques de los rivales, las patadas, los empujones. Y hasta está satisfecho con el trabajo que está haciendo en Mar del Plata. "La pretemporada es muy dura, pero vale la pena porque tenemos que ganar algún título este año. Ahora me siento más fuerte y más rápido. Ojalá esto lo pueda demostrar en el campeonato", explicó después del partido.


Otro gol-sorpresa. Había estado cerca de convertir en el primer tiempo, pero su remate lo desvió Córdoba. Igual, pudo desquitarse: sobre el final, metió un golazo de tiro libre. Fue el que le permitió a San Lorenzo ganar su segundo partido del año. Y fue otra sorpresa. Porque el Pipi no suele anotarse en la tabla de goleadores. Es el quinto gol que hace en su carrera, y el segundo en tres días: le había marcado uno a River. "Oscar me designó para que pateara el tiro libre y por suerte le pegué bien. Siempre quiero entrar y que me salgan bien las cosas, pero tengo los pies sobre la tierra, porque las gambetas y los goles tienen que servir en el Clausura".



Romagnoli dijo que quería dejar de ser una promesa para convertirse en el conductor del equipo. Lleva dos partidos en este año, y está demostrando mucho. Va por buen camino.



Domingo 6 de febrero de 2000
Fuente: Ole.
Marianela Colipe
(marianelacolipe@gmail.com)

Copyright © Tattoo Russian

Sponsored By: Tattoo Russian Template By: Free Blogger Templates